5/5/07

Rodolfo Walsh: 25 de marzo de 1977-2007, se cumplieron 30 años de su desaparición…Rompamos el aislamiento, debemos dar testimonio… (Parte I)



Rodolfo Walsh.

Opinión;
04/05/2007
Elena Luz González Bazán*
(especial para ARGENPRESS.info)

El 25 de marzo de 1977, al día siguiente del primer año del comienzo del último golpe militar, fue secuestrado el periodista y escritor Rodolfo Walsh. Según todas las informaciones fue asesinado en el lugar, en el barrio de Constitución, entre las avenidas San Juan y Entre Ríos, donde hay un banco, de allí hace treinta años fue levantado, en la jerga del terror, y no se lo vio más…Rodolfo Walsh crea, conforma Cadena Informativa y ANCLA Agencia Clandestina de Noticias, ambas constituyen un punto importante de transmitir la noticia, de dar testimonio, de intentar poner límites ya no sólo a la censura sino, esencialmente, hacerle frente al terror que se había instaurado en nuestro país. Suceso, momento histórico que no es único en América Latina, es parte de los países del Tercer Mundo.La Carta Abierta a las Juntas es el producto de 365 días de un gobierno infausto, como sostiene Walsh, producto de nuevas condiciones y un Estado que viene a imponerse a puro plomo y sangre.Entre el 24 de marzo y los primeros días de noviembre de 1976, Walsh denuncia que hay “mil fusilados, veinte mil presos o desaparecidos y trescientos mil exiliados”.

El ministro dictatorial Albano Harguindeguy calificó, el 18 de noviembre de 1976, que la cifra de 20.000 presos o desparecidos era demencial. Sostuvo, asimismo que de todas formas dichos elementos se encontraban bajo “secreto militar”.Como el contexto inicial, de aquellos años, existieron partes o información sobre el proceder de la dictadura, ya sea por medios de comunicación o bien sus denominados comunicados. Lo cierto es que el tiempo de los ocultamientos sepultó aquella situación existente y realizó un pormenorizado lavado de cerebro, ya no sólo apresando a quienes consideraban peligrosos o peligrosas, sino quemando todo material o secuestrándolo.La última dictadura militar se cobró el destino de miles, millones de libros, revistas, fascículos y el más diverso material de investigación que podía estar en casas particulares, en bibliotecas, editoriales u otros. Con esta política utilizada al mejor estilo inquisitorial se intentó ocultar la memoria, derrotarla y de esa forma implantar el terror. Hacer añicos la historia de luchas y lograr que la sociedad se ablandara… fuera fofa y mediocre, algo que, lamentablemente, llevó décadas pero tuvo éxito.Vale un ejemplo: el 29 de abril de 1976 en la provincia mediterránea, en la ciudad de la Calera, una pila de libros arde en el Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera. “Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: ‘Dios, Patria y Hogar’”, así reza el comunicado oficial. La Nación, 30 de abril de 1976.Otro triste ejemplo nos relata lo sucedido a la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, en Rosario, provincia de Santa Fe, con 55.000 volúmenes en circulación y 15.000 en depósito. “El 25 de febrero de 1977 fue intervenida mediante el decreto nº 942. Ocho miembros de su Comisión Directiva detenidos ilegalmente, su control de préstamos bibliográficos utilizado para investigar a los socios. Miles de libros de la entidad fueron quemados, por ejemplo seiscientas colecciones de la obra completa del poeta Juan L. Ortiz”, entre otros autores.“La quema de libros más grande que concretó la dictadura fue con materiales del Centro Editor de América Latina, el sello que fundó Boris Spivacow quien además tuvo un juicio ‘por publicación y venta de material subversivo’. El fue sobreseído pero el millón y medio de libros y fascículos ardieron en un baldío de Sarandí”. Esto fue investigado por Marcelo Massarino - Revista Sudestada Nº 46, del 18 de marzo del 2006.Por eso, rescatar la esencia de Rodolfo Walsh desde su trabajo puede colaborar en analizar y pensar que a pesar de todas las noticias sobre esas violaciones no son: “sin embargo los que mayor sufrimiento han traído al pueblo argentino”. El mismo expondrá en el punto 5 de su carta que el peor genocidio fue el cometido contra el pueblo, hambreándolo, expulsándolo de su trabajo y gestando la nueva legión de desocupados que será evidente durante la década del noventa.No casualmente los actuales periodistas, comunicadores, amigos y quienes se postulan o son postulados como herederos de Walsh ocultaron o ignoraron la esencia de aquella Carta Abierta a las Juntas que desnuda, profundamente, el objetivo de la dictadura, la que vino a perseguir al Movimiento Obrero organizado, bastión esencial para evitar, por la sola defensa del trabajo, que se impusiera el capital financiero sobre el industrial.El 70 por ciento de los desaparecidos eran obreros, trabajadores y asalariados, pero esa cifra astronómica y dolorosa fue dejada de lado durante estas décadas para abrevar en la Teoría de los Dos Demonios, una lucha fraticida y desigual entre guerrilleros y Fuerzas Armadas y de Seguridad. Pero como el ave Fénix que se eleva entre los escombros, volver, en este caso, a Rodolfo Walsh nos puede ayudar a los trabajadores a comprender la esencia vital de aquella dictadura siniestra. La información que intentó derrotar al terror…Entre la información que entrega Cadena Informativa, hay ciento cuarenta muertos, supuestos guerrilleros que se enfrentaron con las fuerzas militares, todos ellos han caído en el olvido… la mayoría de esas muertes, asesinatos: “han consistido en fusilamientos de activistas sindicales o estudiantes detenidos”, asevera WalshPor otro lado, informa Walsh a través de Cadena Informativa que se pudo saber por medio de fuentes policiales que el método para saber si se trata de un combate o fusilamiento es que, los fusilamientos se hacen en descampados a horas de la madrugada y no se proveen listas de nombres de los muertos, porque estos ya circulan internacionalmente en los listados de detenidos.Además, en estos partes de Cadena Informativa Rodolfo Walsh pone negro sobre blanco cuando sostiene que las represalias fueron brutales: una bomba en La Plata, en la Jefatura de Policía, el 9 de noviembre de 1976 mató a cinco policías y dejó heridos a otros quince, entre ellos “cinco jerarcas”. Alberto Camps, jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires fijó en 55 el número de rehenes a fusilar “Y las ejecuciones comenzaron a la madrugada siguiente: ocho en La Plata y ocho en Tolosa y City Bell. El 11 de noviembre se ejecutó a siete más en La Plata. El 12 fueron fusilados cuatro en La Plata y cuatro en Tolosa. En la madrugada del 13 se fusiló a seis en el barrio de Las Quintas. El 14 fueron ejecutados en Punta Lara tres activistas obreros. El 15 otros cinco en Los Hornos. El comunicado sobre este hecho dijo que los cinco guerrilleros se desplazaban apilados en un Fiat 128, en la madrugada, y al sostener un tiroteo, una bala impactó el tanque de nafta incendiando el coche y carbonizando a sus ocupantes. No menos inverosímil resultó el 16 la tentativa de “copamiento de la subcomisaría de Arana en que se completó con diez fusilamientos la cuota fijada por Camps. De ninguno de estos cincuenta y cinco muertos se han dado los nombres”.En el Informe nº 1 de diciembre de 1976, Crónica del terror informa que el diario La Opinión había revelado a mediados de noviembre de ese año sobre los temas que no se podía informar, o sea, estaba PROHIBIDO. Entre estos temas se encontraban los hechos subversivos y las bajas en las fuerzas armadas y policiales. “Entre los primeros figuran un tiroteo con guerrilleros que costó la vida a dos miembros de Seguridad Federal en Flores el 17 de noviembre, el desarme de la guardia de camineros en la papelera Massuh de Quilmes, el 19, dos muertos y cuatro heridos graves de la Policía Federal al desactivar bombas cazabobos en locales abandonados por la guerrilla, y centenares de actos de sabotaje”. Ergo, y teniendo en cuenta la segunda premisa, se censura que: “Una explosión en un polvorín de Ejército que costó la vida a un oficial, y otra en el Arsenal Naval de Azul donde murieron tres marinos y ocho resultaron heridos, fueron presentados como accidentes”.En otra continuación con la censura impuesta se prohibió que el país se enterase del proyecto del entonces senador norteamericano, de extracción demócrata, Edward Kennedy, hermano del presidente asesinado en noviembre de 1963, “que acusaba al gobierno argentino ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (Organización de los Estados Americanos) de la decisión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de condenar a la Argentina y Rodhesia, del secuestro de un nuevo diplomático cubano y del brote de aftosa surgido en la provincia de Buenos Aires”.Rodolfo Walsh sostenía en aquellos partes informativos que la dictadura militar, el autodenominado gobierno de Reorganización Nacional, gastaba diariamente tres millones de pesos diarios para combatir a la guerrilla. Que cada guerrillero muerto costaba un millón de dólares. Mientras los sectores obreros soportaban los salarios más bajos de la historia.Para comprar un dólar se necesitaban 350 pesos. Esto implicaba que se gastaban 8.571, 43 dólares por día, 257.142,85 dólares por mes para perseguir “guerilleros”. Luego es devaluado, lo decide “democráticamente” el ministro Martínez de Hoz, a 240 pesos. La denominada Timba financiera no dejó a nadie afuera: centenares de pequeños comerciantes, industriales y profesionales se empezaron a meter en la Bolsa de Comercio, cuando el legendario miembro de la familia Martínez de Hoz, José Alfredo, ocupó la cartera de Economía nacional e hizo que el dólar bajara de 350 pesos a 240, como decimos más arriba. Este, Martínez de Hoz fue integrante de la primera usina civil del golpe, el grupo Perriaux, así denominado por su numen, quien fuera Jaime Luís Enrique Perriaux, su apodo era Jacques y había sido ministro de Justicia de Roberto Marcelo Levingston, otro militar golpista, pero en este caso entre 1966-1973, luego de Juan Carlos Onganía. El grupo se reunía en la Capital Federal, en unas oficinas de Vicente López y avenida Pueyrredón, además del ministro estaban Enrique Loncan, asesor de Ramón Genaro Díaz Bessone que fue luego el ministro de Planeamiento, Mario Cadenas Madariaga que fue el secretario de Agricultura, Luís García Martínez jefe de asesores del gabinete, Guillermo Zubarán secretario de Energía, García Venturini director de Eudeba, curiosamente también estaba en este grupo, Horacio García Belsunce.De esta manera, las investigaciones de García Lupo y Vicente Muleiro demuestran que en el caso de este grupo y en especial de Venturini pertenecían al grupo y esto nunca fue desmentido. Allí se juntaban desde 1973 para preparar el golpe y tenían enlace con el Ejército, eran los generales Santiago Riveros y Carlos Suárez Mason. Dicho grupo estaba formado por intelectuales y empresarios liberales, antiperonistas y anticomunistas. Volviendo al momento de la timba a la cual se sumó parte de la sociedad… Walsh informaba que esta jugada de Martínez de Hoz le quitó interés a las inversiones en divisas. “La compra de acciones se ofreció entonces como una alternativa al dólar. En una semana, a partir del 29 de marzo, las acciones se fueron a las nubes y el 5 de abril rompieron todos los récords”.En pocos días o en horas se podía tener un patrimonio en un 100, 200 y hasta 300 por ciento superior: “hecho curioso con un gobierno que venía a acabar con el festín de la corrupción. El capital de las empresas se triplicaba por milagro, sin que por ello produjeran un tornillo más que antes”. Los incautos pequeños comerciantes, industriales y profesionales se metieron en la Bolsa y terminaron empobrecidos: “los peces grandes la abandonan realizando ganancias extravagantes. Como la cotización era artificial, tenía que bajar en forma igualmente espectacular dejando el dinero de los incautos en manos de los amigos de Martínez de Hoz y los grandes jerarcas de la Bolsa”.En la segunda parte, lo que sostiene Walsh y la persecución al Movimiento obrero.


ARGENPRESS.info/04/05/2007

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