18/9/07

Omán: entre las reformas económicas y el inmovilismo político

El Sultanato de Omán se acerca a la cita electoral de octubre que renovará la Majus al-Shura, la cámara consultiva del estado; si bien el gobierno se esfuerza desde hace más de un año en promover la participación ciudadana en las elecciones, se trata de un voto sin un significado representativo real, en la medida en que la cámara no tiene ningún poder legislativo. En el ámbito económico se promueven, mediante diversos instrumentos, la libre iniciativa y otros principios del liberalismo; en la protección de las libertades civiles y políticas de los ciudadanos y los trabajadores extranjeros se han adoptado pocas medidas, básicamente bajo presiones externas, como en el caso de las enmiendas a la legislación laboral para posibilitar el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Sin embargo, estas peticiones no son suficientes para evitar a los socios comerciales de Omán, Estados Unidos en particular, acusaciones de complicidad con el despotismo y de sacar rendimiento del mismo, con lo que se convierten en objetivo de las expresiones de descontento.
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Elisa Morici
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La iniciativa privada y la diversificación guían a la economía

Según las declaraciones oficiales del gobierno del sultán Qaboos bin Said al-Said, las políticas económicas emprendidas en el ámbito de la estrategia de desarrollo a largo plazo, de 1996 a 2020, buscan llevar al país hacia un crecimiento estable y una mejora de la redistribución de los beneficios entre los súbditos. Los medios para conseguir esos objetivos son la promoción de la iniciativa privada y la diversificación económica, es decir, en el desarrollo de las inversiones y oportunidades en sectores económicos que no estén directamente relacionados con las actividades petrolíferas.

El estímulo a la empresa privada se hace patente con la facilidad con la que es posible poner en marcha una actividad privada en Omán respecto a los demás países de la zona. Los datos de 2006 proporcionados por el grupo del Banco Mundial en el proyecto Doing Business muestran que, en general, el procedimiento necesario para registrar la propiedad y obtener la licencia para el establecimiento de una actividad comercial en Omán ha sido simplificado: las formalidades requeridas por la ley son menos numerosas que en el resto de la región, aunque todavía requieren de varios días y costes elevados; además, persisten algunas carencias legislativas e informativas en el sector de los créditos, que hacen más complicado el acceso a un crédito en Omán que en los otros estados de Oriente Medio. Sin embargo, están en funcionamiento los servicios puestos a disposición por el estado para los inversores y la promoción comercial, como la Cámara de Comercio e Industria de Omán, el Oman World Trade Centre y el OCIPED (Omani Centre for Investment Promotion and Export Development), del que hay sedes en Nueva York y Londres, con el objetivo de hacer de Mascate una de las ciudades estratégicas del comercio y la industria a nivel mundial.En cuanto a la diversificación económica, se ha decidido incentivar la venta de gas natural, el turismo y los intercambios comerciales, dando un nuevo impulso a las relaciones con los socios regionales y extra-regionales, en particular con India, Sudáfrica y Estados Unidos; sin embargo, sigue habiendo una elevada dependencia de los ingresos del sector del petróleo y del combustible, alrededor de un 83% de las exportaciones, según datos publicados por la Organización Mundial del Comercio relativos al 2005; las importaciones de productos de la industria manufacturera representan un porcentaje considerable del total, aproximadamente el 76%.

En enero de 2006 se firmó un acuerdo bilateral de libre comercio entre el Sultanato y los Estados Unidos que anula las tarifas aduaneras sobre gran parte de las mercancías en tránsito o provenientes de uno de los países firmantes (véase Omán: entra en vigor el tratado de libre comercio con EE.UU.); en 2005 el valor del comercio entre los dos países era de unos mil millones de dólares, siendo los EE.UU. es cuarto exportador del mercado omaní. El apoyo del Congreso estadounidense necesario para la firma del acuerdo llegó sólo tras una modificación de las leyes laborales omaníes de acuerdo a los estándares mínimos de la Organización Mundial del Trabajo: las modificaciones introducidas en 2003 y 2006, si bien han traído algunas mejoras en cuanto a contratación, regulación de huelgas y castigo de la explotación laboral de menores, son hoy inadecuadas para garantizar una protección completa de los trabajadores, sobre todo de los inmigrantes, unos 600.000 (de una población total de 2.600.000 habitantes), provenientes principalmente de Egipto, Filipinas y Asia meridional, y de los trabajadores domésticos, excluidos a propósito de las categorías beneficiarias de las nuevas prestaciones de la ley y a menudo víctimas de abuso por parte de sus empleadores.

Los peligros de un régimen autoritario sin oposición

El abuso y la discriminación de los trabajadores extranjeros es algo frecuente en los países del Golfo Pérsico, así como la prohibición de que los trabajadores puedan constituir uniones sindicales; aún es más general tanto en Omán como en el resto de la zona el que los ciudadanos tengan una escasa representación política y que se prohíba por ley cualquier manifestación de disidencia. En el Sultanato los partidos políticos son clandestinos, no existe una oposición política organizada significativa y los medios de comunicación están sometidos a varios tipos de censura.

Si bien el extremismo religioso se mantiene bajo control mediante puntuales intervenciones del gobierno, como la distribución a los Imames de las líneas guía que deben respetar los sermones en las mezquitas, no se debe infravalorar la posibilidad de un recrudecimiento de las manifestaciones de descontento político a través del fundamentalismo, como prevén algunos observadores de Naciones Unidas en referencia a los países de la zona del Golfo y de los estados musulmanes más pobres. La alienación y la rabia de los trabajadores constituyen un terreno fértil para la demagogia de los grupos islamistas radicales, lo que representa una amenaza a la estabilidad nacional. Las primeras señales en este sentido se han visto con las manifestaciones de protesta y, en algunos casos, las revueltas de trabajadores extranjeros ocurridas en Kuwait, Bahrein, Qatar y, en marzo de 2006, en los Emiratos Árabes Unidos.Otro riesgo más es el de que los abusos contra los trabajadores se asocien a Estados Unidos y a sus políticas comerciales. El acuerdo de libre comercio firmado con Omán ha sido dictado por parte americana desde la necesidad de promover un mayor desarrollo económico de su importante y estratégico aliado para que consiga ir más allá del petróleo, pero ha venido acompañado por unos mecanismos insuficientes que no aseguran unas condiciones de trabajo dignas para todos los trabajadores.

Los trabajadores extranjeros no son los únicos representantes potenciales del descontento. El gobierno omaní está trabajando actualmente en una revisión del sistema educativo, que ha llevado a un aumento del número de escuelas públicas y a la consecución de una paridad casi total en el acceso a la escolarización de niños y niñas. En el futuro, Omán podrá disponer de una fuerza de trabajo más cualificada, pero al mismo tiempo también de ciudadanos y ciudadanas con una mayor conciencia política que podrán pedir más espacios para su reivindicación, especialmente por parte de las mujeres, escasamente representadas en el ámbito laboral y en la política. Se desconoce a través de qué medios podrán los ciudadanos reivindicar sus libertades políticas y civiles en un régimen autoritario donde el sultán gobierna desde hace 30 años concentrando en su persona las funciones de primer ministro, ministro de defensa, ministro de exteriores, ministro de finanzas y gobernador del Banco Central. A las reformas económicas en la línea del liberalismo y la promoción de la iniciativa individual, hacia el modelo predominante a nivel internacional, no corresponden análogos avances políticos, hasta el punto en que divergencia entre avances económicos e inmovilismo político puede crear serios problemas de gobernabilidad al país.

Conclusiones

El principal error cometido en el momento en que se introduce una reforma de la economía en el sentido liberal es no acompañar ese proceso con medidas a favor de las libertades civiles y políticas de los ciudadanos, hasta el punto en que se haga más profunda la incomunicación entre las esferas económica y política del estado y amenace la propia estabilidad interna y el éxito de las reformas económicas; el buen resultado de las actuaciones en favor de las inversiones, por ejemplo, se ve perjudicado por la ausencia de una información puntual y libre de censura. La amenaza para la estabilidad omaní está constituida por las ideologías fundamentalistas: éstas suelen calar en las poblaciones explotadas y oprimidas, en cuanto dejan entrever posibilidades de superación de su condición para estas poblaciones y proporcionan los medios, a menudo violentos, para lograr ese objetivo.
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Equilibri.net - Italy/18/09/2007

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